Allá por el siglo VII d.c., los piratas berberiscos ya surcaban estos mares, haciéndose los dueños, ya que la piratería era un gran negocio.

Se redactaban contratos entre quienes la apoyaban y los capitanes piratas. La tripulación decidía cómo repartir el botín y seguía normas estrictas. Romperlas podía significar ser azotado o incluso morir.

Los piratas saqueaban las naves europeas y capturaban y esclavizaban a la tripulación cristiana. Grande conocidos eran por estas costas los corsarios berberiscos Aruy y Jayr-al-Din, conocidos como los hermanos Barbarroja.

No es de extrañar la creencia popular de que hay una cueva llena de piedras preciosas cerca de la torre de la Vela Blanca…

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